Viaje al centro de la Tierra | Julio Verne | 259 pág. | El País | 2004
El profesor alemán Otto Lidenbrock descubre un escrito cifrado de un sabio islandés del siglo XII que afirma haber llegado al centro de la Tierra: Arne Saknussemm.
El profesor Lidenbrock pretende seguir los pasos de Saknussemm, y emprende una expedición acompañado por su escéptico sobrino Axel y el impasible guía islandés Hans.
El grupo ingresa por un volcán hacia el interior del globo terráqueo, en donde vivirán innumerables peripecias, incluyendo el asombroso descubrimiento de un mar interior y un mundo mesozoico completo enterrado en las profundidades, así como la existencia de iluminación de carácter eléctrico.
Hablemos de historias locas y cómo un científico decide suicidarse junto con su sobrino menor de edad. A ver, obviamente no te venden la historia así, pero una vez la empiezas a leer y es tal cual.
Me pareció un poco ilógica toda la trama en sí porque se lanzan a la aventura sin un plan. Pero no solo eso, si no que tampoco incluyen, como mínimo, el cómo van a salir del centro de la Tierra.
Me gustó que plantease una evolución paralela a la que se llevó a cabo en la superficie, y es que conforme van avanzado en su aventura se van encontrando cosas y etapas diferentes. Pero es una historia que empieza en modo locura, sigue en modo locura y, por supuesto no iba a ser menos, acaba en modo locura. Es ciencia ficción, es un libro, así que toda locura hay que creérsela por mucho que la lógica me lleve a pensar todo lo contrario.
La idea me resultó original, me entretuvo y no consiguió aburrirme con la cantidad de cosas que les van pasando. Es el segundo libro que leo del autor y aunque el anterior, La vuelta al mundo en 80 días, me pareció una pasada, este no se queda demasiado atrás.
4/5